sábado, 7 de agosto de 2010

editores independientes III


edita 2010: por la izquierda joana bravo (barcelona) editora de "3 palabras", pepe murciego de "la más bella" (madrid), el padre de la criatura entre manuela martínez y carmen g. palacios de "la lata" (albacete), el maestro antonio gómez de "pintalo de verde (mérida) y sentado joan casellas de "aire" (barcelona)

otra entrevista sobre la edición independiente, me llega nuevamente desde méxico, me la hizo el escritor y editor ricardo venegas para "el semanal· del diario "la jornada" de méxico df, se publicó el pasado 6 de junio de 2010.

–¿Cómo has asimilado la experiencia de ser coordinador de un encuentro internacional de editores independientes?
–Después de diecisiete años al frente de edita, ha crecido en calidad y número de asistentes con cada edición. Desde 1994, en Punta Umbría, Huelva, es un observatorio privilegiado que permite entender el papel cultural que desarrollan las pequeñas editoriales y su capacidad para vertebrar movimientos y tendencias emergentes que no sólo representan en su conjunto un considerable sector económico, sino, debido a su particular naturaleza y estructura, son el tejido que garantiza los valores de sostenibilidad, democracia y participación en el mundo del libro. Frente a la globalización de las grandes trasnacionales de la edición, los pequeños y medianos editores independientes abanderan el concepto de bibliodiversidad, que es un concepto de diversidad cultural aplicado al mundo del libro y la edición que trata de preservar los valores de pluralidad, calidad y excelencia frente al concepto del libro como simple producto comercial, buscando el equilibrio entre el mercado y el valor cultural del libro. Es, en síntesis, un movimiento cultural, una filosofía que trata de mantener un claro paralelismo con los movimientos de conservación y desarrollo sostenible de los recursos naturales.

–¿Qué rasgos caracterizan a los editores independientes?
–Son ante todo su imaginación y dinamismo, así como su gran capacidad para optimizar y rentabilizar recursos, pero si algo hay que destacar en este sector de riesgo, es su decidida apuesta cultural por encima de cualquier interés estrictamente comercial. La vocación del editor independiente es fundamentalmente cultural, sólo así podemos entender que sus catálogos se nutran de jóvenes autores, de textos poco comerciales, de contenidos exclusivamente culturales, o de ediciones en ningún sentido convencionales, huyendo siempre de la “bestsellerización” del libro. Entendemos por edición independiente una parcela más del amplio espectro de actividades para la reproducción, difusión y distribución del arte y la cultura en el conjunto de la edición, que no monopoliza sino que amplía el concepto de bibliodiversidad. La versatilidad del panorama editorial independiente permite conjugar tanto el libro como concepto comercial, como aquel otro que da prioridad a los valores estrictamente culturales y artísticos frente al valor mismo del libro como objeto en el mercado. Estos dos modelos de la práctica editorial no se contraponen pero tampoco se supeditan, son conceptos diferentes que obedecen a las necesidades y objetivos que cada editor se plantea en el ejercicio de su propia actividad. editaes un escaparate privilegiado para quienes trabajan y desarrollan su creatividad en estos soportes editoriales, libres de las presiones del mercado y de las directrices políticas de cualquier orden. Es una de las citas más importantes con estas características en Europa y desde hace años punto de referencia para muchos países latinoamericanos con los que cada día estamos trabajando más estrechamente gracias a las nuevas tecnologías. Otra característica es el principio de solidaridad y colaboración que reina entre los editores asistentes, muy distante de la feria de vanidades en la que ha terminado convirtiéndose el mercado convencional, donde es posible que obras y autores de dudosa calidad mantengan una amplia difusión y comercialización debido al capital mediático invertido. El visitante y aficionado a las letras y al arte en general puede encontrar en edita una cantidad de obras únicas que van desde el libro de artista, a las ediciones limitadas o las obras de carácter artesanal o de vanguardia, que no suelen circular en los circuitos comerciales. Es también un foro de intercambio y contacto entre los editores más avezados y arriesgados de este país y del extranjero. Para los artistas, los escritores, video-creadores, incluso músicos, edita es una puerta abierta para reproducir sus obras en formatos únicos. Los editores independientes se caracterizan por no saturar el mercado con excedentes, es lo que entendemos por ediciones de formato humano o artesanal, es decir, ediciones que se ajustan al perfil del lector, manteniendo siempre criterios de calidad y excelencia en su presentación y de libertad en sus contenidos. La interacción entre el artista y el editor es una de las características más notables de estas publicaciones, en claro contraste con la mercadotecnia de los mass media.

–¿Cómo describirías la relación entre los editores de Latinoamérica y Europa?
–En el ámbito de las grandes multinacionales del libro el balance comercial entre España y los países de América Latina es de uno a cincuenta, absolutamente descompensado en favor de las grandes editoriales españolas que inundan las librerías, bibliotecas y mercados latinoamericanos. Este desequilibrio no existe en el terreno de las editoriales independientes. Entiendo que la filosofía comercial de los pequeños editores está más enfocada a la cooperación que a la competencia. Son frecuentes los acuerdos y las coediciones con empresas y grupos de uno y otro lado del Atlántico, y sus ediciones están enfocadas más a crear lectores que a invadir mercados. La articulación de redes, ligas y alianzas de editores independientes en Iberoamérica son una prueba más de esta tendencia por equilibrar mercados y articular de forma plural, diversa y equitativa la distribución del libro en América Latina.