
el domingo pasado manuel vicent firmaba en el diario el país una columna genial de esas que llegan en el momento justo el dia más apropiado. se titulaba brindis y comenzaba asi:
"alguna gente madura, tal vez la más lúcida, suele pensar con acierto que lo mejor que tiene la juventud es que ya pasó. fue una época breve y radiante, romántica y vigorosa, pero también llena de luchas, temores, dudas, celos y rivalidad. alrededor de los 50 años, en cualquier biografía llega un momento en que el caballo de fuego que uno llevaba dentro comienza a perder la ansiedad en el galope y aun sin abandonar la curiosidad ante la vida siente que hay que tomarse las cosas con más calma. a qué viene tanta prisa, se dice a sí mismo una mañana. de pronto uno se da cuenta de que no tiene que correr detrás del autobús ni necesita presentarse ya a ningún examen ni le inquietan las modas ni se ve obligado a cambiar de costumbres y cada día le importa menos lo que piensen de él los demás. no ha dimitido de ninguna idea ni ha cambiado de bando. le siguen cabreando los mismos políticos, las mismas injusticias, los mismos fanáticos, los mismos idiotas, pero no está dispuesto a que ninguno de ellos le estropee una buena digestión."
mañana me tocará a mi, y brindaré, pero llevo celebrando esta frontera desde hace ya algún tiempo. y es bueno que de vez en cuando alguien nos recuerde lo hermoso, sano y conveniente que resulta cumplir años, y más que cumplirlos, llevarlos con dignidad y cierta elegancia. cumplir años no nos convierte exactamente en mejores personas, ni siquiera en seres más inteligentes, quizá ni sea causa alguna para la felicidad, no todos bebemos la experiencia de la misma fuente, conozco muchos maduros que son todo menos buenas personas, perfectos imbéciles capaces de arruinar sus vidas y lo peor, la de quienes les rodean. pero esos ya no nos inquietan ni nos roban el sueño.
es bueno detenerse y observar, tener la perspectiva que nos dan los años cumplidos, limpiarse por dentro de la ansiedad que nos han contagiado, dedicarse tiempo para entender muchas cosas que hicimos demasiado rápido, y saborear con delicada y sabia percepción el vino de una vida que madura y reflexiona entre el silencio y la paz de este nuevo atardecer.
13 comentarios:
Con esa reflexión en la cabeza y esa actitud ante la vida, no incomoda cumplir años, no?
Feliz día, Uberto.
Desde Valencia,
Jesús Ge.
P.D. A ver cuándo te vemos por aquí.
¡Salud!
Alicia, Jesús, gracias por entrar conmigo en este nuevo año al que seguro le seguiremos sacando el mismo jugo que le sacamos a todos los que intensamente vivimos. Volveré a Valencia el días menos pensado para seguir compartiendo esos sueños que todavía rebosan en las bodegas de nuestras revoluciones. Os quiero. Un abrazo incondicional.
Lo leí y me encantó, como casi todo lo que escribe pero, en este caso, me sentí especialmente identificada con él porque yo también he llegado a ese estado de gracia en el que hay que dejar que las cosas transcurran y disfrutarlas sin prisas y alejada de las convenciones.
Un beso enorme.
Feliz cumpleaños, Uberto!Desde estas tierras lejanas, brindo por otro medio siglo (al menos) en que sigas regalándote y regalándonos palabras, poemas, escritos que dan cuenta de tu particular y reflexivo modo de ver y vivir la vida. Mucha paz, alegría y la posibilidad de ver hechos realidad todos tus sueños. Un beso grande
En India se dice que existen cuatro edades en la vida de un hombre: la infancia para jugar y aprender, la juventud para disfrutar, la madurez para construir y crear y la vejez para dedicarse a a sí mismo.
Como yo prefiero la herejía, le propongo que busque en sí mismo unos cimientos para construír jugando con placer una vida que nos merezca la pena vivir.
Felicidades Uberto, porque en ese mismo día, hace un puñadito de años, conseguiste robar a la muerte unos segundos de vida entre eternidad y eternidad, un rato de aliento para respirar calor y luz antes de volver a ser polvo de estrellas.
Eso siempre es motivo de celebración y de reflexión.
Gracias por dulcificar con tus palabras el tiempo de los que te rodeamos.
Un tirón de orejas.
Yujuuuuuuuuuuuuuuuuu, los 50 años mejor llevados de Valencia, Punta Umbría, Italia, Portugal, México...
Felicidades, Uberto mío, corazón.
Besísimos
isabel!!! ya ves jajaja y yo con estos pelos, crucé la frontera con un resfriado veraniego de padre y muy señor mio, pero feliz. gracias por compartirlo, besos
maría gracias!!! son precisamente esos sueños a los que no renuncio los que consiguen que nunca existan lugares demasiado lejanos como para sentir el calor de quienes hacen de este mundo un lugar más hermoso, gracias
gracias por el consejo januman, humildemente pienso que esos cimientos no se buscan, se construyen cada día desde que llegamos a esta vida, queramos o no estos son la suma de cuantos aciertos y tropiezos tuvimos en su construcción, desde la herejía o el milagro es la vida a la que no renuncio, gracias
ishtar!!! mil gracias mi desconocida amiga, por compartir la sonrisa y la reflexión, también la crítica y las reprimendas, es una pena que no estemos en igualdad de condiciones, pero tu cariño seas quien seas llega igual, ojalá a ti también te llegue, nuestras vidas son únicas, maravillosas e irrepetibles, sea cual sea, y eso es lo extraordinario y mágico. la dignidad, la lucha por la felicidad son un derecho, nunca un deber, por eso es tan apasionante este camino. besos
inma corazón que buena edad!!! no sé exactamente para qué pero que buena edad, brindo contigo por los viajes compartidos, por la certeza de nuestros caminos, por las dudas, por el peligro, por los impostores y los amorosos, por que sigan lloviendo versos sobre las páginas blancas de nuestros destinos, por nosotros, siempre gracias
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