ya iré desmenuzando poco a poco este ejemplo de organización que me dejó un buenísimo sabor de boca y como siempre me enseñó a mejorar y cuidar los actos que coordino y organizo, y por supuesto daré cuenta del buen quehacer de manuela ribeiro, corazón y alma del evento.
mi intervención tuvo lugar en la escuela de secundaria rocha peixoto, se trataba de una mesa redonda bajo el título "a literatura rasga a realidade", mesa que compartí con dos grandes poetas, el portugués casimiro de brito y el brasileño antonio cicero, autor de muchas de las letras de músicos como caetano veloso o adriana calcanhoto. la cuarta autora de la mesa era la escritora angela valvey que finalmente no pudo asistir.

por orden desde mi izquierda casimiro de brito, el director del instituto y antonio cicero
La literatura rasga la realidad
Una soleada y fría mañana de febrero de 1998 vi morir a mi padre. El hombre que me regaló las primeras palabras arrullándome entre sus brazos, lo abandonaba ahora entre los míos. Se despidió tres días antes, con las mismas palabras que me susurró cuando para mi posiblemente fueran simples sonidos cargados de calor y seguridad:“Uberto sé feliz, te quiero mucho, hasta siempre”. Y a pesar de conocer su significado, aquellas últimas palabras me supieron, igual que las primeras, a caricias, a vida, a pura vida. Más allá de su significado o precisamente por él, se convertían en gesto, en acto, ellas me ayudaban a comprender la belleza de una vida que incluye también la conciencia de su propio final, esta es su grandeza y su gran lección.
Crecer fue desde el primer momento un ejercicio de supervivencia que consistía en juntar y separar palabras, un acto de generosidad y rebeldía que moldeaba día a día, año tras año, el amor, el miedo, las mil y una forma de conseguir y perder las cosas, de acercarme y olvidar tantos errores como aciertos, de romper y construir mi propio corazón y conciencia. Fui descubriendo pronto que las palabras sirven para jugar y para juzgar, que pueden hacer llorar o reír, que nos descubren el cariño y pueden hacer más daño que los cuchillos, aprendí que con las palabras se puede ayudar y destruir, conducen al consuelo y ayudan al engaño. Las palabras se cargan y descargan a nuestro antojo, son armas cargadas de nada, sólo eso, armas cargadas que a veces nos ayudan y otras nos destruyen. Las palabras son tan fáciles de amar como fáciles de armar.
Hubo un momento en mi juventud en el cual la realidad se hizo tan evidente, tan burda y sofisticada al mismo tiempo, que irrumpí en ella con la sana intención de modelar mi vida ante el peligro de que sucediera justo contrario, que fuera la realidad la que tomara las riendas de mi propia vida. Ese día descubrí que las palabras cuando se afilan sirven para rasgar la realidad, para abrir huecos por donde alcanzar otros horizontes, ventanas tan reales como el muro que parecía infranqueable, y cada paso, nunca fácil, en ese mismo sentido, era un paso hacia la construcción de nuevas realidades. El lenguaje con el que decidí armarme frente a la realidad fue la poesía. La literatura no sólo rasga la realidad, entra en ella, irrumpe como un golpe de viento que hace batir todas sus puertas y ventanas, interviene y modifica, crea la posibilidad frente a la la fatalidad, redime y nos condena, es la manzana que nos libra finalmente de cualquier paraíso.
Cuando la realidad hizo zozobrar mi vida fue la poesía quien la equilibró y cuando la realidad se hizo peligrosamente convencional fue la poesía el arma que utilicé para rebelarme y transgredir sus propios límites. Ahora treinta años después de escribir aquellos primeros poemas torpes y pretenciosos, sigo creyendo que la literatura, y particularmente la poesía, son un excelente antídoto contra la genialidad.
Uberto Stabile
Póvoa de Varzim, 13 de febrero de 2009
7 comentarios:
Palabras de doble filo se podría haber titulado, lo son todo y a veces no son nada, o tal vez sean según el cristal con que se lean y quien las lea. Qué seríamos sin ellas y cuántas veces hemos querido no tener que necesitarlas para comunicarnos o mejor dicho para seguir incomunicados y si las artes no creasen irrealidades en las que escaparnos de tanta realidad, cómo habríamos llegado hasta aquí algunos.
Te deseo mucha literatura, mucha poesía y todo tipo de realidades e irrealidades.
Un beso fuerte
Precioso Uberto. El fragmento de la muerte de tu padre tiene una fuerza, mezcla de crudeza con ternura y lucidez, difícil de encontrar habitualmente.
Imagino a la literatura rasgando la realidad como quien rompe un velo y abre una ventana; veo el desgarro... paso al otro lado..., y descubro que será la genialidad de nuestros corazones, y no sólo las palabras, la que construya una realidad diferente, un mundo nuevo.
Las palabras serán el ariete, pero sólo tú podrás ser como un golpe de viento; sólo tus hechos tejerán tus alas; sólo la luz tus acciones iluminará el camino que atravesará los muros grises de esta realidad.
Un abrazo, y cultiva la genialidad (en mente y corazón), que la enfermedad no es el genio sino la vanidad.
gracias laura, con ellas o sin ellas, seguiremos buscando la yugular del poema sin miedo al amanecer.
ishtar, siempre lo redondeas, lo pules, efectivamente "la enfermedad no es el genio sino la vanidad" ¿ves como las luciérnagas son necesarias aún cuando la luz exista? tu linterna alumbra siempre nuevos caminos, gracias.
Hola!
Estuve en Póvoa de Varzim e me compré tu antología de poesía. Hice ahora una tentativa de traducción al portugués de uno de los poemas. Puedes verla aquí: http://estadistancia.blogspot.com/2009/02/dice-gillespie-dice-gillespie-que-la.html
No Uberto, gracias a tí. Es fácil criticar o pulir cuando hay algo sobre qué hacerlo.
Lo difícil es tener la gran valentía (vanidades a parte) de exponer la creación propia a la dura y fría intemperie de los demás.
Lo difícil es recibir y devolver, con palabras amables, los embistes, a veces demasiado crudos, que te haya podido hacer.
Lo difícil es hacerme creer que, un alma de maldito Pepito Grillo, como la mía, es una preciosa luciérnaga. Gracias otra vez.
¡Ubeeertooooo...!¿Sigues respirando?... Creo que como no escribas algo en las próximas 24h. voy a tener que serte infiel con el primer blog poético que me ofrezca Google. Que se le va a hacer, el espíritu es débil y necesita un chute creativo de vez en cuando, je, je.... Abrazos.
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